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Menstruación y salud emocional: la importancia de comprender lo que sentimos

Foto del escritor: María Pereira Moreno
María Pereira Moreno
12 may 2025
5 min de lectura

Actualizado: 23 abr


Muchas mujeres experimentan cambios emocionales marcados durante su ciclo menstrual.  A veces aparecen sin previo aviso: irritabilidad, tristeza, mayor sensibilidad o sensación de desbordamiento. Otras veces generan confusión, especialmente cuando no encontramos una causa externa clara.


Lejos de ser algo “exagerado” o anecdótico, estos cambios tienen una base biológica y psicológica bien documentada ( sobre todo en estos últimos años).


La menstruación no es únicamente un proceso físico: es también una experiencia emocional que merece ser comprendida, validada y acompañada.




¿Qué ocurre a nivel psicológico durante el ciclo menstrual?



El ciclo menstrual implica una compleja interacción hormonal que influye directamente en el funcionamiento cerebral y, por tanto, a nuestras emociones.


A lo largo del ciclo, los niveles de estrógeno y progesterona van a subir y bajar. Estas hormonas influyen en tres neurotransmisores que están estrechamente relacionados con la regulación emocional, el sueño, la motivación y la tolerancia al estrés: la serotonina, dopamina y GABA.


En la fase premenstrual, cuando la progesterona aumenta y luego cae bruscamente junto al estrógeno, muchas mujeres pueden experimentar síntomas como irritabilidad, tristeza, ansiedad, dificultad para concentrarse o sensibilidad emocional. No se trata de “exageración” ni de falta de control, sino de respuestas reales del cuerpo que afectan también al estado mental.


En algunos casos, estos síntomas pueden ser más intensos y configurar cuadros como el síndrome premenstrual (SPM) o, en su forma más severa, el trastorno disfórico premenstrual (TDPM), ambos reconocidos en la literatura clínica.




Las fases del ciclo menstrual y su impacto emocional


El ciclo menstrual suele durar entre 25 y 35 días y se divide en varias fases. Cada fase tiene unas características hormonales y emocionales particulares. Comprenderlas puede ayudarte a identificar por qué te sientes de determinada manera en ciertos momentos del mes.

1. Fase menstrual (días 1 a 5 aprox.)

  • Qué ocurre: Comienza el ciclo con la menstruación. Los niveles hormonales están bajos, especialmente el estrógeno y la progesterona. El endometrio se desprende y se producen las prostaglandinas que nos pueden provocar dolor e inflamación.

  • A nivel emocional: Muchas mujeres se sienten cansadas, con falta de energía y mayor necesidad de descanso, introspectivas o sensibles. Es un buen momento para descansar y reconectar contigo misma.

2. Fase folicular (días 6 a 13 aprox.)

  • Qué ocurre: El cuerpo empieza a prepararse para la ovulación. Hay un aumento progresivo de estrógenos, que producen la maduración de los óvulos. El endometrio comienza a engrosar y se produce un moco líquido por el cérvix que es transparente e inoloro.

  • A nivel emocional: Suele haber más energía, mayor claridad mental, motivación y mejor estado de ánimo. Es una fase ideal para tomar decisiones, socializar o iniciar proyectos ya que tendremos más concentración.

3. Ovulación (alrededor del día 14)

  • Qué ocurre: Sucede la maduración y liberación de un óvulo. El estrógeno alcanza su pico y comienza a subir la progesterona. Si nos tomamos la temperatura basal durante todo nuestro ciclo, es en esta fase cuando observaremos que tenemos una elevación térmica, normalmente de 36,3 a 37,2.

  • A nivel emocional: Muchas mujeres se sienten más seguras, sociables y con mayor deseo sexual. También puede haber mayor sensibilidad emocional en algunas personas.

4. Fase lútea (días 15 a 28 aprox.)

  • Qué ocurre: Aumenta la progesterona que es producida por el cuerpo lúteo. Si no hay embarazo, ambas hormonas descienden bruscamente hacia el final de esta fase.

  • A nivel emocional: Aparecen los síntomas premenstruales. Pueden incluir irritabilidad, ansiedad, tristeza, baja autoestima, fatiga o cambios de humor. Esta fase suele ser más desafiante emocionalmente y es cuando más autocuidado se necesita.

Autoimagen, autoestima y menstruación

Además de los síntomas emocionales, la menstruación puede afectar la forma en que una mujer se percibe a sí misma. Los cambios físicos asociados al ciclo- la hinchazón abdominal, el acné, los cólicos o la fatiga física- pueden hacer que algunas mujeres se sientan menos cómodas con su cuerpo. Sumado a esto, los mensajes sociales y culturales que asocian la menstruación con vergüenza, debilidad o suciedad pueden generar culpa o incomodidad.

Aquí en terapia, sabemos que estos factores no son neutros: influyen en cómo nos sentimos con nosotras mismas. Trabajar en la resignificación del ciclo menstrual, integrándolo como parte natural del funcionamiento del cuerpo, puede tener un impacto positivo en la salud emocional y la autoimagen.

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El impacto del entorno y las exigencias sociales

En un mundo que valora la productividad constante, muchas mujeres sienten la presión de seguir funcionando “como si nada”, incluso en los días en los que su cuerpo y mente necesitan descanso. Esta desconexión entre lo que se espera socialmente y lo que el cuerpo necesita puede aumentar el estrés, la ansiedad e incluso generar culpa por “no rendir”.

Validar estas sensaciones, aprender a escucharlas y permitirnos bajar el ritmo cuando sea necesario es fundamental para cuidar nuestra salud emocional.



Consejos de autocuidado emocional durante el ciclo menstrual

Desde un enfoque clínico, existen algunas herramientas que pueden ayudarte a gestionar mejor los cambios emocionales asociados al ciclo:

  1. Lleva un registro de tu ciclo y tus emociones: Anotar cómo te sientes física y emocionalmente a lo largo del mes te ayudará a identificar patrones y a prepararte emocionalmente para los momentos más sensibles.

  2. Practica la autocompasión: Evita juzgarte por sentirte más vulnerable. No se trata de ser “más fuerte”, sino de tratarte con la misma empatía que ofrecerías a alguien que quieres.

  3. Crea espacios de descanso emocional: Si sabes que ciertos días te afectan más, intenta no exigirte tanto. Permítete decir que no, descansar o simplemente tomarte un tiempo para ti.

  4. Usa técnicas de regulación emocional: Prueba con ejercicios de respiración consciente, meditación, escribir en un diario o realizar alguna actividad artística que te ayude a procesar tus emociones.

  5. Conecta con tu cuerpo sin juicio: Escucha lo que necesitas: ¿Más descanso? ¿Movimiento suave? ¿Un baño caliente? Validar tus necesidades corporales también es cuidar tu salud emocional.

  6. Habla con alguien de confianza o busca apoyo profesional: Si tus emociones se sienten demasiado intensas o difíciles de manejar, hablar con una terapeuta puede ayudarte a encontrar herramientas y alivio.

  7. Resignifica tu relación con la menstruación: Muchas mujeres encuentran fortaleza en reconectar con lo cíclico. Ver la menstruación como un momento de renovación o introspección puede ayudarte a vivir este proceso con más armonía.


La menstruación no solo se manifiesta en el cuerpo; también se vive en la mente. Reconocer los cambios psicológicos que pueden acompañarla no es debilidad, sino conciencia y cuidado. Desde LUX acompañamos este proceso con empatía, información y herramientas para que cada mujer pueda vivir su ciclo con más salud, bienestar y libertad.

Si quieres informarte sobre la terapia o tienes cualquier duda puedes ponerte en contacto conmigo a través de esta página web o en el teléfono 673211764.

Espero que os haya servido este post. ¡Nos vemos en el siguiente!


Artículo realizado por María Pereira


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